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7. Comercio Juncosa y Escrivá


Mi padre, José Escrivá, nació en Fonz y se trasladó a vivir a Barbastro en 1892. Era una persona muy emprendedora y metódica y regentaba el negocio de tejidos “Juncosa y Escrivá” en la calle Río Ancho, número 10. Me encantaba ir a verle a la tienda para ayudarle en alguna pequeña tarea o para salir a pasear.

Antiguo comercio Juncosa y Escrivá Barbastro

El padre de san Josemaría, don José Escrivá, originario de la cercana población de Fonz, se asentó en Barbastro hacia 1892. Tenía un espíritu inquieto, metódico y emprendedor que le permitió disponer pronto de una red de relaciones comerciales por toda la comarca. Junto con Jerónimo Mur y Juan Juncosa fundó la sociedad “Sucesores de Cirilo Latorre”, dedicada al comercio de tejidos. En 1902, Mur se retiró y los otros dos socios constituyeron la nueva sociedad “Juncosa y Escrivá”, un negocio centrado en los tejidos que ubicaron en la calle Río Ancho, número 10 (actual calle General Ricardos), muy próximo a la Plaza del Mercado y a la casa de la familia.

En diferentes ocasiones de su vida san Josemaría manifestó lo mucho que le gustaba ir a buscar a su padre a la tienda para ayudarle en alguna pequeña tarea, o para salir a pasear con él.

Retrato al óleo de José Escrivá

Lamentablemente, el negocio se fue a la quiebra en 1915. La sucesión de malas cosechas durante los años 1912-1915 hizo que disminuyera el consumo de textiles en toda la comarca. A eso se unió un largo proceso judicial con un antiguo socio, primero en la Audiencia de Zaragoza y luego en el Tribunal Supremo.

Don José Escrivá y su socio obtuvieron una sentencia favorable, puesto que se reconocía que el otro socio debía compensarles por los perjuicios causados, pero insuficiente, porque no hubo consenso sobre la cantidad a pagar y hubo que buscar otro modo de calcular el importe. Finalmente, los costes del juicio, acumulados al daño económico ya recibido, llevaron a la ruina a Escrivá y a Juncosa, que tuvieron que liquidar el negocio en 1915.